El constructor latino más rico de Estados Unidos dice no a Trump


El cubanoamericano Jorge Pérez, artífice del desarrollo de Miami, afirma que ha rechazado participar en levantar el muro, que califica de “idiota”.
El constructor Jorge Pérez, uno de los hispanos más ricos de EE UU, viejo amigo y socio inmobiliario de Donald Trump, le ha dado la espalda al presidente por su línea dura en materia migratoria.
En declaraciones al medio financiero Bloomberg, Pérez, quién ha llegado a ser apodado El Trump latino, mote que le disgusta, ha criticado con dureza el plan de levantar un muro en la frontera con México y afirma que ha rechazado una propuesta del mandatario para participar en su construcción. “Es la cosa más idiota que he visto u oído en toda mi vida”, ha dicho el magnate de Miami.
Pérez, de 67 años, nacido en Argentina de padres cubanos, fue a vivir a Cuba antes de la revolución y abandonó con su familia la isla cuando Fidel Castro tomó el poder. Después de residir en Colombia, en los años setenta empezó su carrera inmobiliaria en Miami construyendo viviendas de bajo costo y desde los ochenta en adelante se fue convirtiendo en el principal constructor de la ciudad, especializándose en edificios de apartamentos de lujo.
Dos de sus fastuosos desarrollos llevan el nombre de Trump como marca comercial asociada, aunque fueron construidos por la firma de Pérez, Related Group. En 2009, en un acto de presentación de uno de esos proyectos, el multimillonario cubanoamericano habló en compañía de Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente, y afirmó que Trump era uno de sus “mejores amigos”. Un libro sobre negocios publicado por Pérez en 2008 llevó un prólogo de Trump en el que el nuevo presidente decía: “La única persona que me podría enseñar algo sobre el negocio inmobiliario es Jorge Pérez”.
Con una fortuna estimada por Forbes en 2.800 millones de dólares, número 171 en la lista de fortunas de 2015 en EE UU elaborada por esta publicación, Pérez ha levantado su influyente voz en Miami días después de que el alcalde del condado Miami-Dade, Carlos Giménez, también de origen cubano, anunciase que obedecería los dictados de Trump sobre migración, recibiendo una avalancha de críticas en una ciudad de ADN inmigrante. El rechazo público del constructor al muro es un impulso todavía mayor a la corriente opuesta al presidente en Miami, con dos tercios de población latina.
Tras el estallido financiero e inmobiliario de 2008 en EE UU, que causó pérdidas millonarias a la compañía de Pérez, el constructor ha acentuado su interés en expandir su negocio a Latinoamérica. Con México entre sus prioridades de negocio, el constructor, defensor de los tratados comerciales que el presidente rechaza y quiere renegociar, así como de la integración económica regional, ha dicho que en la noche en que Trump ganó las elecciones le escribió un correo sugiriéndole que bajase el tono contra el vecino del sur. En sus declaraciones a Bloomberg sostuvo que el muro no detendría la migración ilegal. “El empleo, el crecimiento económico y la equidad es lo que la frenaría”, juzgó.
En los últimos años Pérez se ha destacado también como coleccionista de arte y mecenas cultural. Su donación de 40 millones de dólares para la nueva sede del Museo de Arte de Miami le valió que le pusieran su nombre al edificio, ahora conocido como el Pérez Museum. “Era muy importante para mí, personalmente y como representante de la comunidad hispana, que nosotros empezáramos a tener nuestros nombres en fachadas de instituciones cívicas”, dijo a BBC. “En EE UU cuando ves museos ves el nombre de Rockefeller, Carnegie o Guggenheim, pero nunca ves Pérez o Rodríguez”.

Nota completa en El País.

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