La guerra comercial estadounidense que propicia Donald Trump

Lo que es bueno para los fabricantes podría ser un gran problema para los agricultores.

La industria alimentaria y agrícola de los Estados Unidos representa el 12 por ciento de todos los empleos manufactureros en el país.
Desde el punto de vista político, la postura del presidente “America first” sobre el comercio tiene el potencial de causar una fisura entre dos grupos de sus más fervientes partidarios en las zonas rurales de América. Al tratar de proteger a las personas que confían en el trabajo de manufactura y servicio, Trump podría quemar puentes con los votantes de la granja que dependen de la economía agrícola y que pasa por alto su postura sobre el comercio, con la esperanza de que se beneficiarían de menos regulación y menos impuestos.
En general, las exportaciones aumentaron en años anteriores y el TLCAN ha sido una parte clave de ese crecimiento. Canadá y México representan casi un tercio de todas las exportaciones agrícolas de los Estados Unidos. En más de 20 años transcurridos desde la promulgación del acuerdo comercial, las exportaciones de alimentos y agricultura que se realizaron a ambos países se cuadruplicaron.
Hasta el momento, para los agricultores, los nuevos acuerdos comerciales eran la única forma de aumentar los ingresos pues prometían derribar los aranceles al mismo tiempo que armonizan las regulaciones de seguridad alimentaria y sanidad animal y vegetal que a menudo impiden que ciertos productos de los Estados Unidos entren en países extranjeros. Se proyectaba que el TPP aumentaría las ventas de las granjas de Estados Unidos en 4.400 millones de dólares anuales una vez que se haya implementado plenamente, de acuerdo con la Federación de Oficinas Agrícolas de Estados Unidos.
Pero ahora el acuerdo TPP ha sido declarado muerto y el Presidente Trump se ha comprometido a manejar la política comercial negociando acuerdos bilaterales uno a la vez, un esfuerzo que podría llevar años. El presidente del Comité de Agricultura de la Cámara, Mike Conaway, ha estado tratando de tranquilizar a los productores agrícolas de los Estados Unidos.
Pero los acuerdos bilaterales son más fáciles de prometer que de hacer y la industria agrícola de Estados Unidos podría acabar recibiendo menos acceso al mercado de lo que podría tener en un acuerdo multilateral como TPP, simplemente porque hay menos países involucrados, dijo Bill Reinsch, del Instituto Stimson y un experto en comercio internacional en la firma de abogados Kelley Drye.

 

Nota original en Político

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