¿Por qué debemos reírnos de Trump?

Para los tiranos suele ser muy incómodo el sentido del humor cuando ellos o su régimen son el centro de las burlas. El ejemplo perfecto se encuentra en la critica de Donald Trump al elenco de Saturday Night Live por la parodia que realizaron de la primera conferencia de prensa de Trump después de las elecciones.La reacción de Donald Trump merece atención, un cargo público siempre se encuentra en medio de críticas y la sátira es una de ellas. Hay casos de comediantes que han tratado de disminuir los efectos del autoritarismo con su quehacer cotidiano. Es cierto que el sentido del humor es incapaz de derrocar cualquier tipo de régimen, pero sí puede afectarlo en cierta medida.

En la conferencia de prensa se esperaban preguntas incomodas dirigidas al nuevo Presidente debido a un reportaje en el que se presume que Obama y Trump recibieron acusaciones de agentes rusos asegurando tener información comprometedora de Trump. En el TV Show se hicieron chistes haciendo referencia a la supuesta información obtenida por los rusos.

La inmediata respuesta de Trump en Twitter, su vía favorita para expresar su desaprobación ante cualquier crítica, fue un arrebato contra NBC: “@NBCNews es mala, pero Saturday Night Live es lo peor de NBC. No son graciosos, el elenco es terrible. ¡Realmente televisión muy mala!”.

A casi un mes de su administración, Trump ha ejecutado medidas radicales especialmente contra México: la salida de Estados Unidos del TPP, la restauración de la Mexico City Policy, la orden ejecutiva para realizar el muro fronterizo con México. Nadie tomó en serio el autoritarismo de Trump durante su campaña, pero comienza a hacerse realidad a una velocidad preocupante; razón por la que se ha vuelto objeto de burla y que nada agrada al tan intolerante Donald Trump.

 

Algunos de los casos similares más conocidos son el de Maung Thura “Zarganar” quien en numerosas ocasiones fue preso político del régimen militar de Birmania y sólo se le permitió seguir trabajando en piezas audiovisuales que estarían sumamente vigiladas debido a la censura de los militares. De acuerdo a los testimonios de Zarganar la mayoría de sus encarcelamientos fueron consecuencia de contar chistes contra el régimen.

“El humor político puede resultar peligroso para los tiranos cuando ellos se vuelven el objeto de la risa. Finalmente, un chiste también puede ser un artefacto crítico […] el humor también sirve para poner los puntos sobre las íes”.


Otro ejemplo es el programa argentino “Peter Capusotto” realizado por el comediante Diego Capusotto junto con el escritor y productor Pedro Saborido. El personaje más popular es Micky Vainilla, un cantante de pop que muestra su preferencia por la extrema derecha, caracterizado como una derivación de Hitler que hace una marcada discriminación en sus acciones. De acuerdo al comediante, Micky “es una especia de capital simbólico del macrismo”. Lo que buscan lograr con el programa televisivo es generar una empatía hacia el otro.


Uno de los ejemplos más destacados es el de “El gran dictador” de Charlie Chaplin que se realizó en 1940 cuando el fascismo se encontraba en auge. El filme hacía referencia a Hitler y la amenaza que suponía. “Chaplin fue uno de los primeros en detectar la amenaza real del fascismo y la lógica concentracionaria”.


 

Es verdad que el sentido del humor, la sátira ni las bromas nos liberan de la realidad ni del miedo que genera una tiranía, mucho menos disminuyen el poder, pero sí es una manera de hacer conciencia y mostrar lo absurdo del discurso tiránico.

 

Nota original de Armando Navarro, FOROtv.

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