El miedo a Trump da resultados: menos personas tratan de cruzar la frontera

En la frontera ha sufrido un cambio repentino, las personas que tratan de llegar a Estados Unidos han disminuido de manera drástica. Lo anterior se le adjudica al efecto Trump, debido a sus declaraciones y acciones ha causado miedo en las personas para ir a Estados Unidos.

En los primeros dos meses de 2017, las aprehensiones de personas que intentan cruzar de México a Estados Unidos han disminuido más de la mitad. Tan sólo en Diciembre de 2016 los agentes de la patrulla fronteriza atraparon a 43,254 personas y ahora en Febrero de 2017 atraparon a 18,762, ha sido el número de capturas más bajo en al menos 17 años.

Las personas que intentan llegar a Estados Unidos se pueden separar en dos grupos:  Los que tratan de entrar sin ser atrapados, sabiendo que vivirán como inmigrantes no autorizados en los Estados Unidos y los que tratan de buscar asilo en los Estados Unidos que, una vez que están en suelo estadounidense, a menudo se presentan a los agentes de la Patrulla Fronteriza para comenzar el proceso de asilo. Estos últimos regularmente vienen de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Principalmente los niños y las familias son las que dejaron de intentar cruzar a Estados Unidos. Pero no es la primera vez que se ha llevado a una gran caída en las aprensiones totales. Los números empezaron a caer a fines del verano y principios del otoño de 2014, en medio del creciente pánico en Estados Unidos por una “crisis fronteriza”, después de que el gobierno de Obama prometió poner más familias en detención de inmigrantes. Después de rebotar, volvieron a caer a principios de 2016, cuando el gobierno de Obama prometió rastrear a familias centroamericanas que no habían comparecido a sus audiencias.

Las leyes fronterizas todavía está en proceso de convertirse en política pero el gobierno federal parece estar considerando una amplia gama de opciones para disuadir a la gente de buscar ayuda humanitaria aquí.

Un par de consecuencias que traería dicha política es que los padres serían separados de sus hijos en la frontera, permitiendo que los niños sean tratados como “menores no acompañados”, que podrían quedarse, mientras que los padres son puestos en detención convencional por inmigración. Otro posible caso es que los padres en los Estados Unidos que pagan por sus hijos para ser traídos aquí -no acompañados- podrían ser procesados ​​y deportados.

El mensaje es claro: la administración de Trump pretende que sea mucho más difícil para los niños y las familias que vayan a Estados Unidos para quedarse allí.

 

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